Alimentaste la ilusión cuando más lo necesitaba,
me diste de comer aún sabiendo que me dolería el estomago
y ya no quedo espacio suficiente para dar paso a la razón.
Y ahora busco y busco una solución para no aumentar la desilusión
de lo falsos que me supieron tus besos y aún así no sé como olvidarte,
porque los recuerdos me atormentan.
El silencio retumbo en mi mente y albergue en mi corazón
recuerdos que quise olvidar y procure negarte siguiendo
la ruta de un pájaro herido. Procuro alejarme de aquellos lugares donde nos quisimos. Me enredo en amores sin ganas ni fuerzas por ver si te olvido y llega la noche y de nuevo comprendo que te necesito.
Y recuerdo tus ojos de mirada serena,
con el brillo de ansiedad que no miraban más lejos de la huella de sus pies.
Ojos de falsa mirada, mucho más falsa que las flores de papel.
Esos ojos que perdieron la vida sin saber pedir perdón,
ojos que hirieron de muerte mi corazón.
Mis ojos en el pasar de los años olvidaron llorar,
pero aquel día me marco tu frialdad
que hizo mella en mí como el fuego funde la piel.
Procuro olvidarte haciendo en el día mil cosas distintas, procuro olvidarte pisando y contando las hojas caídas.
Procuro cansarme, llegar a la noche apenas sin vida y al ver nuestra casa tan sola y callada. Lo que daría porque estuvieras tú, porque siguieras tú conmigo, lo que haría, por no sentirme así, por no vivir así, perdida. Lo que daría por retroceder en el tiempo, por no permitir el engaño, por no dejarme embaucar por las bellas palabras que un día susurraste en mi oído, por no permitirte adentrarte en mí, por no dejarme encandilar de nuevo, por creerme fuerte, caí boba a tus pies.
Todas nuestras tardes bajo estrellas escondidas, luces que mi corazón encendían para iluminar ese amor imperecedero que creía, ambos sentíamos. Desnudarme como soy siendo así como la arena
que resbala en tu querer, perdiendo el tiempo por quien no
merecía mis horas. Y seguí amándote a pesar de tu indiferencia,
seguí siéndote fiel, porque creí en ti. Ahora que el tiempo dio paso a la razón, me convencí de que olvidándote pasaría a mejor vida, volvería a reír, volvería a soñar, volvería a no esperar tus palabras candentes para resurgir,
ya nada era lo que debía ser, ya nunca seria lo que fue. Te perdí, me perdiste y la culpa para ninguno de los dos, porque al fin entendí que nuestro amor jamás fue amor,
simplemente una ilusión que me diste a comer. Y aún así hoy, quiero agradecerte el dolor proporcionado porque jamás me sentí tan viva.
Ros Vermella.

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